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Si hay públicos que nunca participan en nuestras actividades de divulgación científica, si hay sectores de la población a los que no solemos tener enfrente, ¿por qué no vamos a buscarlos?; una vez identificados, ¿por qué no cargamos con el escenario y el patio de butacas de la divulgación y los llevamos hasta ellos? Sabemos dónde están: es más allá de la zona de confort. Laura Ferrando, del CSIC, Xurxo Mariño, de la Universidad de Coruña, y Juan Miguel Mulet, de la Politécnica de Valencia, ya han saltado esa valla y vienen a contarnos qué hay al otro lado al encuentro D+i También para Otros Públicos.

Ciencia en el Barrio, el proyecto del Área de Cultura Científica del CSIC donde Ferrando trabaja, nació para contribuir al desarrollo social y a la igualdad de oportunidades. “Busca -explica Ferrando- fomentar la cultura científica en comunidades educativas y barrios de Madrid con mayores dificultades de acceso a actividades de divulgación”.

El proyecto, respaldado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, se ha desarrollado este año en seis institutos de educación secundaria de los distritos con menor renta per cápita de la capital: IES Arcipreste de Hita e IES Vallecas-Magerit (Puente Vallecas), IES Arturo Soria (Hortaleza), IES Ciudad de los Ángeles (Villaverde), IES Emilio Castelar (Carabanchel) e IES Barrio Simancas (San Blas). Han sido cincuenta actividades que han llegado a más de un millar de estudiantes.

En los bares es donde, por sorpresa, se mete Xurxo Mariño desplegando toda la divulgación de su maletín científico. Antes de que nadie se dé cuenta, este neurofisiólogo que investiga los circuitos neuronales, está contando la ciencia entre copa y copa, tranquilamente acodado en la barra, haciendo corrillo. Estoy especialmente interesado en aquellos proyectos de naturaleza híbrida entre la cultura científica y las otras formas de conocimiento que emanan de las artes y las humanidades”, dice Xurxo ‘como excusa’.

Mientras, José Miguel Mulet se adentra en un medio que, por familiar, parece grato a simple vista; pero que, en el fondo, es reticente a la divulgación científica por estereotipos y engaños fuertemente arraigados en la audiencia televisiva. Sí, es la televisión. “¿Debe un científico salir en un programa de televisión de gran audiencia?”, se pregunta Mulet después de haber salido en varios y haber terminado ‘escaldado’.

“Por una parte -reflexiona-, es una forma de llegar a un público al que raramente le llegan noticias científicas y podemos dejar de ‘predicar a los conversos’, que es algo de lo que muchas veces se nos acusa a los divulgadores, y posiblemente con parte de razón. Por otro lado -contrapone Mulet-, es un medio complicado, donde es fácil quedar expuesto y el resultado final puede ser contraproducente, para el científico como persona y para el mensaje que quería transmitir”. Más pros y contras de la divulgación en televisión, el 10 de junio en D+i.

10.00-11.00

DEBATE (auditorio)

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